STATEMENT

Read in English

 

La realidad no existe sin un observador.

Observar con atención permite dar el primer paso para cambiar las cosas.

Mis obras son ventanas a otros mundos, reales o “más que reales”. Observo la realidad poniendo todo en duda, me pregunto e inspiro reflexiones pertinentes y libres que tengo, y que cada uno tiene, dentro. Me acerco conceptualmente con mucha atención, con maravilla, con una energía pura, buscando y empatizando. A veces, en determinados contextos, miro de manera existencialista a los sistemas alterando sus fines, para encontrar nuevas visiones y posiblemente soluciones.

Debemos actuar para cambiar nuestra realidad. La teoría de la indeterminación de Heisenberg demuestra que nunca es posible determinar todos los aspectos con un solo punto de vista y que por esta razón siempre tenemos la posibilidad de descubrir una nueva esencia de la realidad. O nuevas posibles vías. Mis imágenes, con extrema libertad, ofrecen espacios para viajar, explorar e interpretar, para reconsiderar. Se representan en ellas lugares cotidianos de todo el mundo, visiones distintas de detalles íntimos, interpretaciones de situaciones irreales y momentos sublimes. Me quedo en contemplación estética o en búsqueda de la belleza divina, la conciencia, que no es adorno es sabiduría.

Las imágenes no son simples fotografías. Son imágenes. Las llamo así porque la fotografía es sólo una parte de mi proceso de creación. Una imagen se queda en mi y en mi pantalla el tiempo necesario para desarrollar su esencia. Luego llego utilizo técnicas personales para alcanzar el resultado final.

Mi visión es humanista, mezcla macrodetalles y elementos de diferentes niveles a una visión más holística, que interpreta con la amplitud del ὅλος, la totalidad.
La realidad es compleja y hay que entender el alma, no sólo cada componente de ella. Soy el reflejo de lo que aprendí bajo el sol, inmerso en el mar acompañado del canto de las sirenas de Ulises, entre las columnas de los anfiteatros de la Magna Grecia, en los trenes corriendo hacia el norte, en los colores intensos de la literatura, hasta en los juegos pirandelianos de Sicilia. En cada situación me sumerjo y vuelvo a salir. Con empatía, compenetración, respeto, me acerco y espero con paciencia, de manera maieutica, que nazca la obra.

Creo en los instantes de Helmut Newton, en aquellos construidos de Jan Saudek, en los blancos de Richard Avedon, en las composiciones y colores de Franco Fontana, en los desenfoques de Plossu Bernard, en la búsqueda visual de Michael Najjar. Me refiero a estéticas de moda, de tendencias, de artistas urbanos como Banksy, a la narrativa diferente de Ryszard Kapuściński, al atrevimiento de Nobuyoshi Araki, a las formulas alternativas y novedosas de Joe Sacco o Art Spiegelman que cuentan historias ya conocidas de una manera altamente impactante o al delirio de las carreteras perdidas de David Lynch en la atención de Andréi Tarkovski .

Hago todo esto para entender y evolucionar. Para celebrar el hecho de estoy vivo. Para juntar puntos, hilar historias e inspirar y saber interpretar diferentes perspectivas.
Todo esto es una manera de crear burbujas y de no perderme en inútiles creencias.